domingo, 22 de julio de 2007

Crónicas de un sueño

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Título original: Crónica de un sueño
País y año de producción: Uruguay, 2005
Dirección: Mariana Viñoles, Stefano Tononi
Duración: 95 minutos
Calificación: Apta para todo público
Género: Documental



Reseña argumental: Melo, octubre de 2004, elecciones. Mariana vuelve a su país después de tres años. Vuelve a reencontrar su familia y vuelve también a votar. El país enfrenta la posibilidad de un cambio histórico, y los habitantes de esa ciudad del interior lo viven de un modo muy particular e intransferible. Lejos de los grandes actos y discursos políticos que suceden en la gran ciudad, y a través de diferentes relatos que transmiten anhelos, angustias y alegrías.


El suizo Stefano Tononi y la uruguaya Mariana Viñoles (nacida en Montevideo) son pareja en la vida real y ambos vienen del cortometraje; Tononi había hecho uno (documental) sobre Jorge Luis Borges, mientras que Viñoles cuenta con antecedentes en cortos de ficción, video danza y video arte.




LA ESPERANZA LATENTE


El viernes 10 de marzo se estrenó en circuito comercial (más precisamente en el Complejo Plaza) Crónica de un sueño, trabajo dirigido por la uruguaya Mariana Viñoles y el suizo Stefano Tononi. La obra, que ya había sido exhibida en Espacio Guambia el pasado año, fue premiada por la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay como Mejor Documental de 2005, galardón que compartiera junto con Raúl Sendic: Tupamaro (2005), de Alejandro Figueroa.

El clima que se vivía en las semanas previas a las Elecciones Nacionales de 2004 en Cerro Largo constituyó el epicentro de un registro cuyo resultado es por demás valioso y en donde los propios realizadores también forman parte de ese cuadro, alejado de los resonantes actos y discursos montevideanos.

Como testimonio en sí y teniendo en cuenta lo que puede ser la parte periodística, tanto Viñoles como Tononi dejan bien claro su punto de vista partidario, lo que puede traer alguna lógica discrepancia, especialmente desde otros sectores. Sin embargo, ellos demuestran que la intención aquí es otra. Mostrar una realidad con un perfil mucho más humano que político, y con imágenes a veces reveladoras, poderosas, derivadas de algo que globalmente intenta ser lo más objetivo posible, captando oportunamente situaciones que saltan a la vista de forma alarmante, en medio de la vida cotidiana.

El abordaje es muy particular y se vuelca hacia las palabras de la gente del lugar, hacia esos mismos espacios rurales íntimos, silenciosos, que también se han visto en la obra del brillante documentalista francés Nicolas Philibert, artista admirado por los propios realizadores, según declaraciones en la conferencia de prensa realizada días antes del estreno.

El sueño de la crónica del título puede ser el triunfo en primera vuelta del Encuentro Progresista, pero más aún la posibilidad de empezar a trabajar por un país estabilizado, con su gente como protagonista y bien representada.

A través del enojo y el sufrimiento, por un lado, y de la nostalgia y el rescate de la identidad, por otro, la cámara queda frontalmente expuesta a declaraciones casi descarnadas. Hay un ojo atento para ángulos y planos fijos, intensos, un lugar para ese humor que se desprende de aquellos que siguen siendo fieles y con orgullo a los partidos tradicionalistas, y con bastante sarcasmo en lo que respecta a discursos de líderes blancos y colorados en Cerro Largo, a esa retórica que esquiva un panorama tristísimo, donde niños de once años limpian canaletas a cambio de alimentos en mal estado o productos vencidos.

Hay contrastes, además, que hablan por sí solos, y que hacen jugar la imagen con canciones y poemas, a veces de manera sobresaliente.

Uno de los puntos donde más se trabaja es en la esperanza que la gente alberga y en especial en ese miedo que todo lo paraliza, que es inculcado a través de mentiras y manejes, en influir en los votantes a cambio de canastitas de alimentos más algunas chapas.

Y es que todo el trabajo puede ser en sí una revelación para quien lo ve; desde la angustia y el descreimiento como punto de partida, las reflexiones a través de un pueblo entre decaído e ilusionado, y hasta el momento final con los festejos.

Crónica de un sueño no fue el único caso que trató el antes de las recientes Elecciones Nacionales; Vientos de octubre (2005) de Daniel Amorín y Adriana Nartallo, trabajaba el posible cambio histórico de manera más lineal y con numerosas entrevistas a distintas personas en Montevideo como instrumento para ir pintando un cuadro donde no falta el humor y la pasión por la política en sí.